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    Robin Myers

ISBN: 978-987-46485-4-9

Tener

de: Robin Myers

Tener convierte el armario de la razón en una alacena: cuando vamos a buscar una coordenada, un argumento, una cifra, encontramos los materiales de la vida en estado puro: la carne vencida, la cuchara sin lustre, los cuervos, la nieve.

Conoce al autor
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    1987
    Poeta y traductora, nació en Nueva York en 1987. Es autora de Amalgama (México, Ediciones Antílope, 2016) y Lo demás (Argentina, Zindo & Gafuri, 2016; España, Kriller71 Ediciones, 2016); ambos libros fueron publicados como ediciones bilingües. Escribió la mayoría de Tener como parte de una estadía en el Vermont Studio Center (Vermont, EE.UU.) en 2015.
    Libros de Robin Myers
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    Tener2017
    Acerca de este libro
    Resumen

    Teneres el segundo libro de Robin Myers; es una sola sección de 59 poemas consecutivos, todos ellos sin título. Los elementos no estrictamente poéticos son solo dos: una dedicatoria (“para Á”) y un acápite que dice: “Primero va el primer poema, / el último va último, / y los demás se pueden leer en cualquier orden”.Tenerno impone lineamientos de lectura ni enuncia sus propias condiciones de creación; por ejemplo, no se explicita que parte del libro está escrito en boca de una figura masculina; tampoco sabemos, fuera de algunos indicios, ni dónde ni cuándo suceden los poemas. El resultado es un libro cuya intención principal no es establecer los límites de su propia recepción, sino ofrendarnos imágenes de “lo que hay”, sin restringir eso a una locación o a un objeto particular. Esta frase, “lo que hay”, es uno de los títulos deLo demás, su primer libro, y en esta categoría impersonal, pero material, entran distintos elementos: vivencias diminutas, visiones parciales, recuerdos. En esta categoría entra lo que no se tuvo, y entra también lo que se tuvo y se perdió. Entra todo lo que alguna vez tuvimos, o aún esperamos tener: “Las babushkas de Chernóbil, / su negativa a vivir en ninguna / otra parte; su salo y su aguardiente casero; / la cosecha de frutillas en Gaza; / los ciclos vitales de diecisiete años / de las cigarras; el submarino que no vuelve / y que se va, como se dice, ‘de patrulla eterna’. // Me entreno para recibirlas”.

    “Soy lo que amo y lo que amo es mío”, dice otro poema. Todo “lo que hay”: eso es lo que se tiene. Y lo que se tiene: eso es quien ama.

    Este libro, que en muchos sentidos se articula de modo impersonal, o sin imponer definiciones claras, no deja sin embargo de construir una imagen de una ofrendante: percibimos la sensibilidad de su atención, el cuidado con que recolecta, recibe y nos devuelve fragmentos de nuestras vidas. Muchos de ellos son imágenes que cualquiera podría dar, sin sospechar que serían tenidas por valiosas: “Por un tiempo intenté escribirlo todo: / pájaros vistos al pasar en caminatas, / comidas compartidas o no / (…) las cosas que pasaron por la cara / de mi papá los meses / de su enfermedad, / los vecinos y las cosas que les escuchaba / gritarles a sus hijos…”.Tenernos devuelve nuestras propias daciones: las imágenes que ofrendamos sin saber, ignorando que alguien las recibirá como propias. Y porque los poemas nos devuelven lo que hemos dado, es como si nosotros fuéramos parte del libro. Fuéramos lo que la poeta, y por extensión el libro,tiene: “No es que no haya visto / lo que hiciste / (…) Te conozco más / que al juez”.

    Uno de los poemas más impresionantes del libro muestra este movimiento entre tener y dar, entre poseer y ofrendar:

    La mayoría de nosotros, ¿no es así?,
    quiere tener algo
    que dar.
         Un recuerdo de mi papá
         durante una de las tantas guerras, asando
              berenjenas
         al aire libre, bajo la nieve,

         una felicidad nueva.

    Como en el “Soneto XX” de la primera parte de losSonetos a Orfeode R. M. Rilke, que comienza así:

    Pero a ti, Señor, ¿qué he de ofrendarte, di
    tú, el que enseña el oír a criaturas?
    Mi recuerdo de un día de primavera,
    su atardecer, en Rusia, un caballo…

    lo que la ofrendante elige dar es un recuerdo, una imagen entre tantas; pero más que eso, lo que se da es una forma de ver, una forma de oír tales que la materia misma de la vida sea, exista y tenga valor ante nuestros ojos.

    Tenerconvierte el armario de la razón en una alacena: cuando vamos a buscar una coordenada, un argumento, una cifra, encontramos los materiales de la vida en estado puro: la carne vencida, la cuchara sin lustre, los cuervos, la nieve.

     

    Traductor4528_80834999126_6014661_nEzequiel Zaidenwerg nació en Buenos Aires en 1981. Publicó los libros de poemas Doxa (Vox, 2007); La lírica está muerta (Vox, 2011; Cástor y Pólux, 2017); Sinsentidos comunes, ilustrado por Raquel Cané (Bajo la luna, 2015); y, con Mirta Rosenberg, Bichos. Sonetos y comentarios (Bajo la luna, 2017). Tradujo a Mark Strand, Ben Lerner, Anne Carson y Weldon Kees, entre otros. Compiló y prologó la antología de poesía argentina Penúltimos (UNAM, 2014). Desde 2005, administra el sitio zaidenwerg.com, dedicado a la traducción de poesía. Vive en Nueva York, donde cursa estudios doctorales en New York University.
    Detalles

    ISBN: 978-987-46485-4-9
    Editor: audisea
    Fecha de publicación: 2017
    Cantidad de páginas: 86