Palabras de Adela Busquet en la presentación de In memoriam de Raúl Zurita
En junio 17, 2017 | 0 Comentarios

Zurita: una lengua materna

 

Henri Meschonnic dice que “el hebreo no hizo a la Biblia, sino la Biblia al hebreo”. Y agrega: “No hay lenguas maternas, hay obras maternas”. Creo que la obra de Raúl es para nosotros, como buenos sudamericanos que somos, tremendamente materna. La poética de Zurita armó un lugar nuevo en nuestro castellano, un lugar distinto, porque nos cambió la manera de leer, de escribir, de hablar. Para decirlo con las palabras de Meschonnic: “Un poema es una forma de vida transformada (e inventada) por una forma de lenguaje, y una forma de lenguaje, transformada (e inventada) por una forma de vida”. Eso es lo que creo que nos pasa hoy con la obra de Raúl. Nos transforma y nos inventa una manera de lenguaje, y por eso nos transforma y nos inventa una manera de vida. No es muy distinto a lo que el mismo Raúl dijo sobre la obra de Neruda: Neruda hizo a la lengua de Allende y de todo ese impresionante momento que fue Chile esos años. Creo que desde 1979, con la publicación de Purgatorio que empieza con los versos: “me amanezco, se ha roto una columna, soy una santa me digo”, hasta ahora, empezamos a conocer y seguimos descubriendo las posibilidades de esta lengua zuritiana. Para esta parte del mundo, latinoamericana y defaultiada, la obra de Raúl es nuestra obra materna.

En el caso de In memoriam hay que saber que forma parte de un frentón de cinco libros que Raúl sacó entre 2006 y 2010.  Esos libros —como él dice— los iba sacando para darse ánimo durante la escritura de su obra cumbre Zurita, publicado en 2011. Un libro bestial de casi 800 páginas que le llevó más de diez años de trabajo. Cada uno de estos libros, e In memoriam como parte de ellos, le hacen el camino de llegada al Zurita.Pero no podríamos decir sin más que la suma de todos ellos sean el equivalente del Zurita, sino que son libros autónomos, cada uno fulminante por derecho propio. O sea, In memoriam puede leerse como el primero y el último libro de Raúl Zurita que un lectxr vaya a leer y habría leído en toda su intensidad a Raúl Zurita.

Quería ahora pensar en una palabra, que creo, atraviesa toda la obra de Raúl. Y es la palabra totalidad. La totalidad como una aspiración que recorre todos sus libros pero que se ve con mucha claridad en ese proyecto demencial que fue el Zurita. Ayer pensando en esto me acordé de un correo de hace ya más de un año donde Raúl me comentó:

“El libro completo no es ya poesía. No ha sido aún leído en la magnitud de su demencia, de su desafío. (…) Zurita elimina la división de los géneros literarios como una imagen del sueño no cancelado de eliminar las diferencias de clases en un mundo que será digno para todos. Lo que me propuse es hacer una novela, pero sin las páginas de relleno que una novela inevitablemente debe tener para pasar de la situación B a la situación C. Tiene 756 páginas, pero debía tener la belleza, la inmediatez y la precisión de un epigrama de tres líneas, y que donde lo abrieras, a ciegas, en la página que sea, lo que se lea debe ser autosuficiente, tan autosuficiente como un poema de Montale, eso me lo imponía diariamente por más de diez años como un deber”.

Esto me parece crucial: cada poema debiera tener la precisión de un solo verso de Montale —nos dice Raúl— pero también el libro, en su aspiración de ser una novela, debería ser capaz de dar cuenta de la experiencia de un solo hombre como experiencia de una totalidad. Dar cuenta de esa experiencia total y a veces totalitaria que es nuestra vida. Y acá volvemos a In memoriam, porque la obra de Raúl tiene esta exigencia en cada uno de sus libros: la exigencia de dar cuenta de esa experiencia radical que es la vida de “un tipo roto en un país roto”, por citar un verso de este libro.

Es cierto que cuando hablamos de totalidad enseguida nos galopan los fantasmas actuales y un poco filosóficos de esa palabra. Como si la idea de totalidad nos dejara a un paso nomás de esas discusiones filosóficas sobre los sistemas totalizantes. Pero lo que intento señalar es que en el caso de la obra de Raúl, la totalidad que reconstruye en sus libros, y en particular en el Zurita, es total porque es dramáticamente parcial, dramáticamente una sola.

Por eso pienso que el drama zuritiano es que estamos clavados a nosotrxs mismxs, como diría Levinas, estamos estaqueadxs a nosotrxs mismxs. Los libros de Raúl son el resultado de la experiencia de esa crucifixión de unx mismx a su propia cruz. Y esa experiencia es trágica y fascinante a la vez.  Por eso no puedo dejar de ver a la obra de Raúl como ese intento de dar cuenta de la totalidad de un solo hombre que en el fondo es la experiencia más radical y abrumante de la parcialidad; la singularidad de una vida sola. Eso es lo total zuritiano creo yo. Ese absoluto del desamparo. Su fuerza, su radicalidad y su totalidad dependen de esa soledad de estar clavado a sí mismo. Nada más lejos de la megalomanía totalizante de los grandes sistemas filosóficos. Al contrario, esa herida abierta, esa fuerza que surge por la revelación de la orfandad como primer dato de la experiencia, es lo que podemos llamar un libro. En este caso, In memoriam.

Para terminar quiero citar el famoso verso del poema “Adiós” de Whitman: “Camarada, tú no estás tocando un libro, estás tocando una persona”. Raúl tiene un ensayo donde dice que lo impactante de ese verso es que no es cierto. Que unx está tocando un libro y quisiera estar tocando, en realidad, a esa persona que fue Whitman. Para nosotrxs en cambio, ese verso es cierto. Nosotrxs estamos tocando y queriendo la obra de Raúl, pero lo impresionante es que estamos también acá con Raúl. Y eso, al menos a mí, se me vuelve arrasador. Me acuerdo cuando lo escuché leer por primera vez en la presentación de INRI  acá en Buenos Aires. Ese día me acerqué con el libro en las manos para que lo firmara y le dije: “Raúl, no sé qué decir. ¿Te pasó alguna vez de estar frente a alguien que admirabas con demencia y no sabías qué decirle?”. “Por supuesto”, me dijo Raúl.

Festejo esta conmovedora contemporaneidad que es estar juntxs en el tiempo.

 

 

por Adela Busquet, 27 de abril de 2017

Leave a reply